Perreo: El origen del término está vinculado a los movimientos que realizan los perros durante el apareamiento. Uno de los temores más grandes que una tiene, es convertirse en defensora de causas o iniciativas que terminen siendo absurdas, pero a todos nos pasa una o cien veces. Eso me transporta a un sonido que siempre ha estado repicando en mi cabeza. Casi nunca lo omito, porque viene acompañado de un bellísimo recuerdo en el que mi madre sujetando el periódico dice, casi en un murmullo, con su cabeza tierna de medio lado, una frase que repetía mucho: “Hay que tomar posturas en la vida”. Con esa voz que para mi era dulce y también mandante he tratado de ver el mundo, con ese tono, esa melodía; sabiendo que no siempre se puede ser congruente con todas las palabras que una vez dijimos, pero estudiar los matices en uno mismo es más útil que azotarnos moralmente sin llegar a ningún lugar que produzca transformaciones reales. Trato de tomar argumentos a través de la...
Algunas mujeres medimos mal, calculamos mal, esperamos que desde la infinitud del cielo hasta la tierra, donde se mezcla la sangre de quienes fueron violentadas y asesinadas con el polvo, todo se trate de salvarlas, de curarlas y cuidarlas. Pensamos mal, ponemos todos los huevos de un país en una sola gallina y sin duda somos ingenuas y hasta soñadoras. Pretendemos que se analicen los datos y se reparen los daños de una buena vez, que se tome en cuenta cada grito, cada uña partida suplicando a una pared que se abra y se convierta en libertad, que cada planta arrancada de raíz por dos manos desesperadas tengan respuesta y que cada madre tenga en sus brazos un consuelo, una evidencia, una muestra de algo que una vez tuvo vida. Los consuelos son tan infinitos como ese cielo que imaginamos que todas miran pidiendo clemencia. Pueden ser huesos rotos, pedazos de tela podridos, aretes oxidados, dedos entumecidos, un ojo que lloró mucho antes de ser arrancado, una cadena que tuvo que romperse ...
A muchas nos cuesta expresarnos en este tema sin enojarnos, sin sentirnos y sin decepcionarnos. Ya no sabemos cómo hablarles, no hemos podido entablar un diálogo constructivo desde que emprendimos esta lucha , para algunas muy nueva a pesar de la gran historia que la precede, para otras una forma de vida. Personalmente me he valido de la observación de años para concluir hoy que no se ha podido llevar a un lugar de diálogo profundo a los hombres en este tema, incluso a los que se declaran feministas y tratan de aportar lo que pueden a la causa. He visto cómo públicamente no se exponen a cometer errores pero en lo privado continúan obviando lo más elemental, ese principio de igualdad que debería ir minando el odio y no empeorando la guerra que hace años vienen propinándonos a las mujeres con todas las armas de disolución posibles. Hemos aguantado la guerra, la muerte, la enfermedad que nos desgasta, hemos caminado, hemos argumentado, aprendido, despertado, hemos corrido a libera...
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