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El oficio de mentir

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“La luz es como la mucha sombra, no deja ver” Octavio Paz Crisis / Acuarela / María Ghersi / 2018 / @Ghersi_Atelier  De la mentira no se salva nadie. Todos mentimos. Ella confiere justicia a todos los desequilibrios que inventan mundos mejores, a los desmanes que cometemos por ser humanos, a los excesos que merecemos y a las humanidades que nos faltan. Le hace el camino llano a la maldad y trata de volverla torpe, ciega, tierna. La mentira es pues, la herramienta más experimentada del ser humano para soportar sus propias jaulas y barreras. Y es aquí donde la moral de las personas y las sociedades retroceden o se adelantan en función del juego de las justificaciones que son en sí mismas mentiras generalizadas que terminan siendo verdades. Huecas. Pero verdades, un día. Otro, serán mentiras otra vez. “Yo no miento, yo no oculto” son los lemas repetidos de las personas que se esmeran conscientemente en mentir, que se destacan por ello en algún momento de su vida y que pad...

No soy una asesina

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Eugenia estuvo lavando la ropa por largo rato, no le pesaba el oficio diario, pero ese sábado cargaba un gran apuro. Debía salir de casa antes de las 4pm para que nadie notara su ausencia y pudiera hacérsele posible llegar antes del anochecer que es cuando toda la familia llega a comer lo que ella prepara. Mientras se le deshace el jabón entre las manos y la ropa que enjuaga, Eugenia reconoce el dolor de vientre que provocan los embarazos y los mareos que van y vienen confundiéndolo todo. Sube su pie izquierdo a la altura de la ingle derecha para relajar el vientre, ahí se apoya y se mece un rato. Sabe, reconoce, que vuelve a estar embarazada. Lo sabe desde hace días que sus pezones se tornaron violáceos, se hincharon y su cadera se siente pesada. Lo sabe. Eugenia tuvo que ser madre muy joven, era lo que “le tocaba”. Hoy, a sus 36 años, tiene cinco hijos que para los provida no es importante sab...

Dar la mano a los venezolanos, prioridad humanitaria

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Hace unas semanas visité Quito en un viaje relámpago.  Cuatro días me bastaron para confirmar que la Embajada de Venezuela en Ecuador no ha dimensionado la realidad de los migrantes venezolanos, ni las penurias y las limitaciones a las que se someten sin que representantes del régimen venezolano tiendan una mano a sus ciudadanos. Las manos las tienden otros a través de una tarea titánica que implica el esfuerzo y la generosidad de muchos. Por una bellísima coincidencia conocí a la organización  Manos con sabor a Venezuela , conformada por mujeres dedicadas a dar consuelo, apoyo y compañía a decenas de venezolanos que llegan caminando o en camión a la Terminal Terrestre Carcelén en Quito – Ecuador. Se lee fácil: “llegan caminando o en camión” pero es una de las experiencias más humillantes que tienen que pasar las víctimas del régimen de Nicolás Maduro y de una crisis humanitaria que casi ningún país puede administrar con el debido proceso que las leyes deberían exigir p...

Un retrato de la precariedad en América Latina

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Revista Esferas  Universidad de Nueva York  Esferas Issue Eight - Spring 2018  Convivir en espacios precarios es, por decir lo menos, una forma de vida en América Latina. Una especie de cultura de la precariedad nos sorprende pero nos define y nos persigue dentro de un mecanismo en que las ciudades son sometidas a presiones y experiencias que conducen al ciudadano a una existencia frágil, sin presente ni futuro. Es así como el ciudadano común reaprende cada tanto a ver lo precario como autóctono, la miseria como modo de vida y las ciudades como magníficas generadoras de resistencia y arte de la sobrevivencia.   La memoria colectiva se unifica en una solidaridad frágil y se identifica como una nada que muchas veces se confunde con folclore y una alegría evasiva que es la clave para sobrevivir. Una ceguera nos inunda cuando somos capaces de tomar un café en un   lujoso centro comercial que se sostiene contra las paredes de una vecindad a punto de ...