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Piedro Navaja.

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He dejado caer mi quijada al suelo. Corrijo, empujé de mala gana mi quijada al suelo para provocarme un dolor punzante en la ranura que no se me hace en la barbilla. Es lo único que  quedaba liso y llano en mi cuerpo. Así la bauticé, con un golpe de esos que hacen ruido en la cabeza. No puedo creer que se me pregunte sobre esto. Mi corazón se acelera rabioso, solitario,  doy patadas de ahogado en un diálogo que no debí iniciar jamás. Al cuestionar las razones del por qué ir a marchar el día 6 de Abril de 2011 en la Ciudad de México empujé la quijada. Las razones?, muchos conocemos los argumentos que se convierten en consecuencias en estas historias removidas por el subsuelo de la autoestima y  la humillación.  A alguien se le ocurrió titular esta marcha con un “estamos hasta la madre”, otros gritaron consignas antes durante y después de ella. Se escucharon voces amargas, cansadas, perdidas, dolidas, contradictorias, formuladas desde el adentro, desde el centro y qu...

EL EXCESO NARRATIVO

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Nadie puede afirmar que la teoría narrativa de un producto visual deba ser acatada al pie de su  letra, aunque resulte de urgente revisión los recursos que no deben existir en dicha propuesta. Tampoco nadie ha afirmado que el título tenga que ver con el argumento central, mucho menos las imágenes, si es que padece o goza de las mismas. Mucho menos se ha afirmado que una estructura formal pueda conceder resultados o no. El tiempo ha pasado, los recursos no se agotan, las formas han adquirido muchas lógicas de interpretación y en un sentido libre se desplazan por el universo del dibujo en movimiento. En los inicios audiovisuales, una ingenua pretenciosa humildad lleva al aprendiz a cargarse de una serie de miedos y de retos que son francamente confusos. Un “videorealizador” o futuro cineasta cuida de su ego e imagina al espectador escudriñando su obra, pues carece de  nombre y apellido en el efervescente mundo de estas artes y no cuenta con los recursos económicos y cinematogr...

InvenTATE

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Entré a la Tate Modern Gallery of British Art sabiendo que vería una de las colecciones de arte moderno más importantes del mundo, un viaje de regreso hasta el año 1900.  Unos dicen que era una central azucarera, yo inventé  que al encontrarme con un tubo color vino recorriendo entre curvas gran parte de la fachada interior me encontraba ante una antigua productora de carbón que husmeaba en  la orilla sur del Támesis. El reto, leer lo que mis ojos jamás habían visto, orientar mis notas sueltas de aquellos que se llamaron artistas y los que no tuvieron nombre.  Recorrer las amplias salas del terror y la emoción y desde lo cual me siento totalmente expuesta desde siempre, fue el primer paso,  “la ampliación del inconsciente”, que le llaman la sugestión del mismo. Representaciones y metáforas de la imaginación, formas, orgánicas?, planetas en navegación, mi buscado Dalí con su metamorfosis que recordé pintando con deseo y angustia, el pincel  de la estima pis...

Tacones Cercanos. Matrimonios del mismo sexo.

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Hablar del matrimonio entre personas del mismo sexo teniendo en casa al impulsor de la Ley sabe a ego y  delirio,   pero me voy a permitir desahogar lo que fuera para mi un camino poblado de sinsabores y  aciertos que de alguna manera hoy han vertido en su fuente lo propio.   Lejos de abanderar causas y de ser “activista”, debo decir que es con este proceso con el que me convierto en “Ciudadana”, ciudadana del mundo. Recorrieron por mis venas sentidos y razones que  afirmaban lo que siempre creí sin siquiera planteármelo. Esa fue mi bandera, si así se le puede llamar.  Una bandera que  rayó en lo ingenuo, en lo poco preparada que estaba  para ver correr la sangre en un tema que los míos, desde muy niña,  sin antesalas ni laberintos, sin remilgos ni exageraciones, sin tonos fuertes ni bajos me conversaron como quien habla del pasar de un cometa. Dejaron espontáneamente en el pensamiento de esa niña un concepto sin nombre, llen...

"Dones Honores"

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A los 16 años empecé a trabajar en el Museo de Ciencia y tecnología de la Ciudad de Mérida en Venezuela. Meses antes había recorrido todo el centro de mi ciudad buscando trabajo en Heladerías o Restaurantes, estaba de moda ser guerrera y eso daba una imagen “chick” ante mis objetivos adolescentes,  pero no hubo manera de hacer que mi madre diera las cartas de permiso para una menor de edad. Hija qué te falta? Cómo una niña tan estudiosa va a ir a parar a un restaurante de borrachos empedernidos? Tenía razón, yo lo que quería era estar en el Centro haciéndome la independiente, cansada y agobiada estudiante de Humanidades a los ojos de mis iguales. El Museo fue un proyecto tan enorme para una ciudad tan pequeña que parecía un pedazo de Disney plantado en la zona Norte de la ciudad.  En ese trabajo atendíamos niños y los guiábamos por las distintas exposiciones muy bien armadas, bien pensadas para hacerles un recorrido  completo en todas las áreas de ciencias naturales y tec...

UN MEDIO, UN REAL Y MEDIO, TRES AÑOS MUERTOS

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Apenas pisé tierras mexicanas para tener una nueva vida con la persona que acompaña mi días, repicó el teléfono para avisarme que mi madre sufría de una enfermedad casi incurable. Ese fue mi debut en  la tierra de las pirámides y de los rosas opacos, de lo maravilloso y de lo inmundo en un mismo nudo,  que entrelaza a una cultura palpitante de energía, agotadora, fría y dulce, que empalaga y confunde al que la pisa por primera vez.  Apenas estaba saboreando los placeres y las diferencias culturales que marcaban un gran abismo  entre mi país de nacimiento, Venezuela y este torbellino de sentidos que llaman Ciudad de México.  Apenas calmaba el vértigo que provoca haber saltado un gran mar de distancias que me alejaban de mi tierra pero me acercarían a destinos más hondos.  Apenas había caminado unas cuadras cercanas a mi nuevo hogar en la Calle de Cuernavaca en la Colonia  Condesa,   percibiendo ruidos como el incomparable silbato del "cam...

ALARMA. Trabalengua.

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Nos levantamos de la cama pensando que “Hoy” es el día y así como los alcohólicos anónimos que todos llevamos muy bien identificado en nuestro interior,  pretendemos vivir UN DIA A LA VEZ. Hoy es hoy ya mañana no se, decimos. Cuan falsa premisa nos angustia  porque al apagarse las luces ya estamos plantados en el futuro más inmediato del después y entonces efectuamos un ciclo eterno entre el hoy y el mañana tan falso  y poco reparador que el sueño real se nos diluye cada 24 horas.  Si todo este templete de ideas tuviera un cauce legítimo nuestra vida realmente valdría las 24 horas que le conferimos a ese enunciado veraniego del “Hoy”, que es realmente como un impuesto sin pagar y una deuda sin vender para liquidar “el sencillo” sobrante; “el cambio” como le dicen en mis siempre nuevas tierras mexicanas. Yo te devuelvo, tu me devuelves, yo te cambio, tu me cambias,  y vamos haciendo una alcancía con esos restos cambiarios  que no son más que el presente aguj...