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Mostrando las entradas etiquetadas como Impunidad

Escenas de un Leopoldo y un Hugo presos

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Recuestas la espalda en las rejas de la celda y duele, tratas de apoyar la espalda en la pared y el hueso que sostiene la columna se tensa más, te oprime los gluteos, has pasado meses en la cárcel sorteando toda clase de posturas para el  cuerpo y la mente, no te rindes, pruebas acostarte boca arriba en el piso poroso de cemento que huele a polvo y orines. Te enderezas, te levantas, quieres volar, salir por cualquier hoyo, por cualquier gota de agua o de sudor que se deslice por la rendija de la regadera, aunque a veces se hace un charco que se pudre con los restos corporales de todos los presos. Todos los días ansías tener sexo en una cama cómoda pero es tan violenta la vida dentro de tu cabeza que ya te has resignado a negarte imágenes provocativas. Lo único que te mueve es la "salida", la próxima batalla política, abrazar a tus hijos que a veces sientes es todo tu pueblo, quieres escribir la historia de Venezuela que muchos esperan afuera cuando te gritan "liberta...

¿Somos feministas?

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Tenía ganas de escribir sobre el feminismo, como si cualquiera "pudiera" hacerlo, al menos intentarlo, en un mundo donde las etiquetas, la moda y las descarnadas competencias femeninas permitieran a una mujer común que no pertenece a ningún grupo activista o de investigación hablar sobre el tema, decidirse y prometerse llegar a un punto exitoso en el apoyo al tema y al menos desempolvar las teorías que lo alcanzan y lo abundan. También, debo decirlo, en un momento histórico donde se debe exigir el rigor que el tema amerita.  A pesar de observar en algunas de las organizaciones esta forma abstracta de discriminación en el ambiente público y privado me permito no ahondar en lo negativo y parto de la curiosidad propia de las que caminando por la calle, sin cámaras o medios a nuestro alcance, hemos empezado a entendernos desde dentro, desde nuestros conceptos y desde nuestras propias omisiones reconociéndolas. Ellas somos muchas en todo sentido. No encarno para nada las cara...

Corazón, alma y espuelas.

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Describir a la mujer venezolana llevaría grandes horas de trabajo pues desde las Diosas amazónicas, pasando por Doña Bárbara, buscando entre las grandes escritoras, recitando algún poema, escenificando una obra, atendiendo enfermos, criando a sus “muchachitos” o caminando en el centro de cualquier ciudad, la mujer venezolana se ha caracterizado siempre por ser fuerte, trabajadora e irremediablemente alegre y sociable. Podríamos resumir que es una mujer llena de frases que esconden adoración a ídolos y uso de términos “altisonantes” y apasionados para cualquier tema. La mujer venezolana se ha nutrido de la historia a través de la cultura, de la televisión, de las creencias religiosas, de lo mágico y lo terrenal, mezclando ideas y entrelazando lo que recibe   con absoluta espontaneidad. Lo que escucha, lo que ve, la hace creadora, imitadora, bailadora, coqueta y luchadora. La mujer venezolana es franca en su lenguaje gestual y en ella se han derramado las alegrías y...

Piedro Navaja.

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He dejado caer mi quijada al suelo. Corrijo, empujé de mala gana mi quijada al suelo para provocarme un dolor punzante en la ranura que no se me hace en la barbilla. Es lo único que  quedaba liso y llano en mi cuerpo. Así la bauticé, con un golpe de esos que hacen ruido en la cabeza. No puedo creer que se me pregunte sobre esto. Mi corazón se acelera rabioso, solitario,  doy patadas de ahogado en un diálogo que no debí iniciar jamás. Al cuestionar las razones del por qué ir a marchar el día 6 de Abril de 2011 en la Ciudad de México empujé la quijada. Las razones?, muchos conocemos los argumentos que se convierten en consecuencias en estas historias removidas por el subsuelo de la autoestima y  la humillación.  A alguien se le ocurrió titular esta marcha con un “estamos hasta la madre”, otros gritaron consignas antes durante y después de ella. Se escucharon voces amargas, cansadas, perdidas, dolidas, contradictorias, formuladas desde el adentro, desde el centro y qu...